martes, 15 de abril de 2014

14 apuntes por culpa del eclipse



Como si nos hubiéramos conseguido el Whatsapp de la Luna. Canciones, amores, distancias, promesas, felicidad y lados oscuros. 14 mensajes recibidos por parte de la Luna durante el eclipse. 

Like on Facebook  +  Seguir en Twitter @cbzdegato   +   Convocatoria Ed. Nº7

  


1. La Luna es un asunto de melancólicos. No en vano casi todas las canciones que hablan de ella envuelven una gran tristeza. 

2. La Luna es algo hermoso que parece estar tan cerca y, sin embargo, hace falta mucho más que un brinco para tocarla.
  
3. La Luna administra su luz, mostrándose de frente o perfil según da vueltas bailando su cumbia. Nosotros, desde abajo, la deseamos con el vicio de una mosca por los bombillos.

4. Contemplar la luna es sentirse diminuto ante la distancia que nos separa.

5. Deseo y distancia han sido siempre nuestro trago en las rocas de la tristeza. ¿Cuántas botellas de ese trago no han bebido los poetas?   

6. La luna es la señal de tránsito de la felicidad; indica cómo luce, da una idea de dónde está y aún así no enseña nada acerca de cómo hacer para alcanzarla.

Foto: En tus pupilas.7. La luna es también un sinónimo de amparo. Parece el ojo de una entidad más grande que nosotros que nos cuida.

8. Cantarle a la Luna envuelve siempre una pregunta. Ella, con todo lo que ve, tal vez sea la dueña de las respuestas que buscamos.

9. En las noches nubladas es como si el ojo del cielo estuviera cerrado. Tememos entonces que nada vele por nosotros.

 10. Me gusta pensar que en las noches nubladas, la luna, detrás de sus parpados de humo, nos sueña.

Foto: "Y la luna me hablaba sólo a mí" Jorge Drexler.11.Los amantes se prometen la luna. Prometen bajarla como un regalo. Prometen que será un destino para viajar juntos. Se suele confundir el amor con un montón de promesas que confortan pese a saber que jamás se cumplirán.         

12. Los amantes prometen la luna como si se tratara de un asunto de luz solamente. Olvidan mencionar que quien regala la luna regalará también su lado oscuro.

13.Desear también el lado oscuro de la luna es tarea para quienes aman de verdad y no para quienes viven de promesas.

14. Conocer, entender y aceptar el lado oscuro (el de la luna y el propio) es amar de verdad y cuando se ama de verdad desaparecen todas las distancias, aunque eso también suene como una promesa. 

lunes, 14 de abril de 2014

La soportable levedad de Dios*



Una mirada distinta acerca de la Semana Santa. Justo para comenzar estos siete días de reflexión y re-cogimiento.

Por: Jairo Gutiérrez Bossa

 

¡Se viene Semana Santa!, dijo mi abuela hace unos días vía celular. Ella es una mujer de ochenta y cuatro años muy, creyente en el pantocrátor llamado Dios. Vitalizada por las arrugas, la cojera y una vista que se diluye lentamente en el espacio, es de las que comen hostia, compran las ramitas de un árbol que se extingue y dan la paz a una persona que de pronto sea un violador, un asesino o un simple uribista. Adoro a la vieja Amelia y respeto su devoción al espíritu de cuatro letras. Sin embargo, en una ocasión le escuche decir: “Dios en esta región (Caribe) sería un pervertido”, máxima que me permitió negar mi ateísmo y afirmar que el valor y significado de Dios radica en el des-creer de él. Este des-creer, más que una cuestión ética, es producto de una ambigüedad estética, reflejada en la contemplación, visible desde lo evocativo y satisfactorio desde lo extraño. 

Dios y Jesús habitan en el mundo poéticamente, aproximándonos a Hölderlin. Lo poético implica la pasión, el placer, el deseo, la imaginación, la fantasía y lo simbólico; en ese sentido, es difícil -y para mí imposible- creer en un Dios vengativo, rencoroso y uribista, o en un Jesús golpeado, vituperado, ensangrentado, humillado, cobarde y escupido como esa cosa desagradable y anti-estética del señor caído de Monserrate. Particularmente reniego de ese Jesús y de ese Dios, prefiero asimilarlos a un tío y un abuelo alcahuetas que permiten que sus sobrinos y nietos se masturben mutuamente y que les enseñan que la vida y el amor es una cuestión de penetrar y ser penetrados; esta puede ser una invitación homo-erótica, pero también es una convidada a que amar al prójimo es una cuestión de reciprocidad, placer y deseo. Ideas que no enseña la nueva especie de primates Australopithecus Sacerdos; estos grasosos y godos como el Monseñor Rubia-ano, que en varias alocuciones televisivas y radiales muy cristianamente impulsa al gobierno a que exterminen a los guerrillos y paracos, no niego que se lo puedan merecer, pero que venga de un hombre que es un oráculo del pensamiento supremo que dicta “ama a tu prójimo”, creo que no es válido; para mí un sacerdote es una especie fallida sin ningún valor espiritual. Así que para esta Semana Santa tengamos un Dios y un Jesús más íntimo a la inmanencia de cada sujeto; un Yeshúa que no sólo evangelizaba, sino que bailaba, se reía, lloraba, que era voyerista y que se daba sus gusticos carnales con María Magdalena, pues un hombre que sufrió tanto en la cruz, en algún momento se le tuvo que parar la verga. 

Creo en lo que dijo Jacques Lacan: “Dios está en la verga” y también está en los cielos, en la tierra, en los árboles, en el viento, en un buen vino tinto Casillero del Diablo, en un whiskey y hasta en la misma mierda, en todos lados están Dios y Cristo. Así que en este viernes santo que se devela sin detenerse en este calendario apocalíptico que tenemos, pues frotémonos con nuestras parejas, sean cuales sean: hombre con hombre, mujer con mujer, en el mismo sentido y en el modo contrario y penetremos, eyaculemos, comamos carne, veamos películas de Esperanza Gómez, leamos a Bataille, rasquémonos el culo con la cruz en la mano, y recemos para que saquen de la televisión a la brocha y químicamente bruta “Negra Candela” (que debe tener halitosis) y al asqueroso, triste, melancólico y calvo ignorante de Jota Mario. Pero también imploremos por nuestras perversiones, fijaciones y pulsiones en nombre del padre, del hijo y del espíritu santo y digamos amén cuando nos vengamos, porque, como dijo mi abuela, también Dios es pervertido. 

Sí, pervertido, es decir, el barbón bajó de los cielos a copular con María que ya estaba casada con José y la preñó. Se imaginan lo bueno que sería ese polvo, Dios se consagraría en la actualidad como el mejor actor porno del mundo y fue tan buen amante y efectivo que se comió a María y la dejó virgen, cuántos hombres no quisieran esa habilidad. Por algo es el todopoderoso.

Ahora bien, este pervertir no se debe digerir como un comportamiento estrictamente sexual, negativo e inadecuado. Asimilen la noción de perversión desde un sentido más estético y contemplativo; es decir, como un desviar alguna conducta considerada normal o deseable que busca ante todo una dialéctica que, desde el sentido Morin, es Superación; en consecuencia, la perversión de Dios y de Jesús busca redefinir, restablecer, reinventar al ser, dejar de ser racionales y ser más sensibles ubicándonos en lo que Milan Kundera llamo Nesnesitelná lehkost bytí (La Insoportable levedad del Ser). El pervertir es des-creer y éste es un corromper. Un cuerpo no puede modificarse si algo no lo corrompe dice Aristóteles en el De Caelo y Dios necesita de nosotros para corromperse, para tener una verdadera disminución y reducción a su existencia y poder anclarse en las creencias contemporáneas, para así seguir vivo en todos los estadios del individuo y tener así una Soportable Levedad de su Ser. Esto lleva a decir que Dios está más allá del bien y del mal; Dios no ha muerto, como pensó Nietzsche, Dios sólo se corrompió, se pervirtió y ahora es más íntimo, es más de nosotros; por eso no hay que creer en sacerdotes y las iglesias deben convertirse en piezas de museo. El corromperse obliga a hacerse nuevas preguntas. El pantocrátor dejó de preguntarse ¿Quién soy? Él siempre lo supo, Yo Soy el que Soy (con esa frase le quiso decir a Moisés “no joda, deje de preguntar lo que no va entender, no sea tan sapo, tan lambón y tan marica”, me imagino yo). Entonces el Padre se pregunta, ¡Aleluya! ¿En dónde estoy? 

Dios desea estacionarse en un espacio, en un lugar, en una noción topológica. Sólo en el espacio es donde puede seguir siendo lo que es, ya que los espacios definen a las personas; así mismo, se define él y al hijo logrando descubrirlos en una esquina, en la playa o en un puteadero. Dios y Jesús son poéticas del espacio. Por otro lado, esas poderosas deidades nos dan terremotos, tsunamis, hambrunas, sequías, inundaciones. Empero ellos buscan en esos espacios nuevas formas de evangelizar, verbigracia: el sexo, la mujer, el hombre, la buena comida (al que la disfruta), culos, tetas y penes; nos brindan un Fernando Vallejo, un Efraím Medina, un Gabo, un Woody Allen, una banda como Sigur Rós; nos dieron un Mozart, un Bach, un Heidegger; nos obsequiaron la masturbación y el orgasmo. Así que orientemos nuestras plegarias no sólo a un buen trabajo y un buen sueldo, también a nuestras perversiones, nuestras banalidades, frivolidades, nuestros deliciosos pajazos, nuestras vergas y sus vaginas, nuestros placeres, deseos y flojeras. 

 George Bataille escribió en la Histoire de l'oeil “las hostias no son otra cosa que la esperma de Cristo bajo la forma de galletitas blancas. En cuanto al vino que se pone en el cáliz, los eclesiásticos dicen que es la sangre de Cristo, pero es evidente que se equivocan. Si de verdad fuera la sangre, beberían vino tinto, pero como sólo beben vino blanco, demuestran que en el fondo de su corazón saben bien que es orina”. Para Bataille era claro -en su libidinoso misticismo- que los eclesiásticos se equivocan en la forma de enseñar quién es Cristo; ellos son los culpables de miles de años de castración, insatisfacción y falsos orgasmos, de violencia vulgar y descarada. El autor francés nos dice con esto que Dios y Jesús están en cada parte de nuestro templo corpóreo y que por sí mismo ya somos santificados como Jesús y si he de santificar al Cristo salvador lo haré si y sólo si se masturbaba y se pervertía con su apóstol amado Juan. Así que en la Semana Mayor, disfrutemos de la santidad de nuestro cuerpo y nuestras perversiones, que nuestras pulsiones sean la ritualidad de nuestra mayor iglesia, que es nuestro corazón. Así que como dijo un gran amigo “en esta Semana Santa arrodillémonos ante lo más erótico que encontremos, un crucifijo” y sigamos ayudando a que Yahveh y Yeshúa soporten su levedad divina porque “Vi veri universum vivus vici… Amén”.

*Este artículo fue publicado originalmente en la Edición Nº 5 de Cabeza de Gato, especial "Espacio Público Sideral".


lunes, 7 de abril de 2014

Coldplay presenta Magic, su nueva canción y video



Coldplay presenta Magic, su canción y video más interesantes en, quizá, 10 años. Dirigido por el gran Jonas Ackerlund, el clip cuenta con la participación de la actriz china Zhang Ziyi, protagonista de "El Tigre y Dragón". El clip es propuesta en blanco y negro, inspirada en el cine mudo. La canción es el primer sencillo del nuevo albúm de la banda inglesa que saldrá a la venta el próximo 19 de mayo. 

El video a su vez representa una novedad dentro del trabajo del director Jonas Ackerlund quien nos tiene acostumbrados a sus trabajos coloridos, veloces y polémicos. En esta ocasión opta por una dirección más pausada y aprovecha el blanco y negro para lograr una pieza entrañable de narrativa sutil y como lo dice la misma canción, mágica. 

 

martes, 25 de febrero de 2014

Crítica a la película de George Clooney Operación Monumento

Operación Munumento, la respuesta a la pregunta ¿usted qué salvaría en un museo en llamas, un perro o un cuadro?
 Síganos en Twitter: @cbzdegato                 Facebook: Cabeza de Gato



Operación Monumento, dirigida por George Clooney, narra la historia, basada en hechos reales, de un grupo de militares, historiadores de arte y curadores de museo que se unen para ir a la guerra a recuperar piezas invaluables de arte robadas por los Nazis antes de que Hitler las destruya. 


Pese a no ser la típica película acerca de la segunda guerra mundial y de gozar de un tímido toque de humor, la cinta se queda corta en todo sentido; aunque dura 118 minutos no hay una conclusión fuerte. 


A ratos es lenta y aburrida, no hay tomas destacables, no hay un tono, no hay personalidad en la dirección. 


Cuenta con grandes actores pero no hay grandes actuaciones. Los diálogos no tienen la suficiente fuerza como para que Cate Blanchett, Matt Damon o Bill Murray sean memorables. 


La película no logra probar su punto. Su idea es demostrar que los miembros de la Operación Monumento son héroes por irse a la guerra a salvar las obras de arte y no una partida de perdedores. Sin embargo esta idea no logra cuajar. Más allá de que dos soldados mueren en la misión, no se concreta el carácter heroico que la película pretende. 


George Clooney luce cansado, le hace falta convicción, carece de la vitalidad que demostró en su papel en Gravedad.  


La película intenta ser la respuesta a la pregunta ¿usted qué salvaría en un museo en llamas, un perro o un cuadro? Y aunque su respuesta es que salvarían el cuadro, se desconfía tanto de que la cinta pruebe este punto, que para demostrarlo el mismo Clooney lo afirma al final. Esta escena es un poco triste, es decir, eso es lo que los espectadores deberían salir pensando y no algo dicho explícitamente.


Tiene el defecto de parecerse a Argo y para rematar comparten a John Goodman. Es esta pretensión de algunas películas gringas de mostrar a los estadounidenses como héroes de lo que sea.


Sólo hay un instante para recordar y es cuando Clooney le habla a su equipo a través de un radio para justificarles la misión. Les dice que deben proteger de la guerra lo que queda de las grandes obras de arte de la humanidad, ya que puedes acabar con generaciones de hombres, volverán a nacer, pero si destruyes su historia es como si nunca hubieran existido. 


 No obstante, esta escena hace parte del tráiler, por lo que tal vez sea mejor atenerse a éste y evitar la película. 

lunes, 24 de febrero de 2014

Coca-Cola contra las redes sociales


Coca-Cola acaba de lanzar el anuncio publicitario de un nuevo producto, se trata de The Social Media Guard, cuyo beneficio consiste en quitarle lo "social" a las redes virtuales y devolvérselo a la vida real. El artefacto, con forma de cono como el que se le pone a los perros para evitar que se rasquen o muerdan los puntos cuando han sido operados, evita el contacto visual del usuario con su smartphone, obligándolo a observar a su alrededor y vivir la vida real, lo cual, según Coca-Cola, es la oportunidad perfecta para disfrutar de su bebida.

El anuncio de este producto (ficticio) no deja de ser un apunte chistoso en un mundo que ha desarrollado una dependencia casi vital por la vida online y las tecnologías de mensajería. Ya vimos la conmoción que generó el sábado pasado la caída por unas horas del servicio de WhatsApp.

Sin embargo, por muy creativa que resulte la campaña, creemos que abandonar el vicio de las redes sociales para aceptar la invitación de disfrutar la vida con una Coca-Cola no parece una decisión astuta. Es decir, sería cambiar un mal por otro. Tanto a los dueños de las redes sociales, como a las fábricas de gaseosas, como a cualquier multinacional, lo que les interesa es que olvidemos la vida real y nos dediquemos al consumo de sus productos.

Una mejor invitación sería la de ser cada vez más críticos con el estilo de vida que nos proponen las multinacionales a través de sus anuncios publicitarios y hacer uso consciente de las herramientas tecnológicas disponibles. Ya se sabe, las tecnologías no son buenas ni malas, lo que marca la diferencia es el uso que le damos.